La tragedia natural del huracán Harvey -que atravesó Texas entre el 17 de agosto y el 2 de septiembre de este año-, interrumpió el transporte terrestre, aéreo y marítimo, así como la actividad de los depósitos y plantas químicas de las zonas afectadas. La situación posterior al evento es sumamente compleja, mientras Irma tiene planes de permanecer un tiempo más en la costa este.

Regresar a la operatividad regular tras el paso de un fenómeno de estas características puede tomar su tiempo: después de todo, Harvey fue confirmado como el desastre natural más dañino en la historia de Estados Unidos, ocasionando daños a nivel económico comparables con los huracanes Katrina (agosto-2005) y Sandy (octubre-2012) combinados. Panoramas de estas características implican que el servicio de transporte se vea afectado por el bloqueo de carreteras, la reubicación del equipamiento, el daño de las infraestructuras, y la situación de los clientes, son motivos que se apilan sobre una situación que ya es de por sí apremiante.

Lo que observan quienes están al volante: ¿en qué medida se ve afectada la logística?

Los transportadores reportaron cortes o limitaciones en las áreas más afectadas, a causa de las inundaciones, los bloqueos de las rutas, clausuras, y la falta de personal.

A nivel general, los establecimientos ubicados en las zonas afectadas fueron cerrados, mientras que otras operaciones que involucran transporte fueron limitadas, para bajar el flujo de camiones en la mayor parte de Houston para garantizar la seguridad de los conductores. En muchos casos, las edificaciones pueden no verse afectadas en forma directa, pero los trabajadores se ven imposibilitados de ocupar sus puestos de trabajo por razones obvias. Este tipo de impactos indirectos son esperados tanto desde el lado del cliente, como del lado del transportista. Desastres naturales a nivel local pueden afectar a todo el país: basta con que una pieza del rompecabezas atraviese la zona afectada, para alterar toda la logística.

Los transportadores han activado planes de contingencia, y trabajan dentro de las posibilidades (y limitaciones) de:

  • Las autoridades: fijando vedas, prohibiendo el transporte en general salvo para proveer servicios esenciales, o bloqueando ciertos caminos;
  • Los Clientes: cierres momentáneos, pérdidas materiales efectivas y personal limitado;
  • La coyuntura actual: el terreno intransitable.

En el caso concreto del Huracán Harvey, Houston, Corpus Christi y Beaumont cerraron sus operaciones en forma total; mientras que Austin y San Antonio lo hicieron parcialmente. Irma, por su parte, motivó el desnudo de las rutas de South Florida por pedido de las autoridades, para evitar que los vientos no conviertan objetos en proyectiles. Medidas opuestas que obedecen a las instancias en las que se encuentran una catástrofe y otra.

Asimismo, los problemas que ya fueron descriptos, producen la demora en el transporte, primero; y sobrecarga de trabajo, en segundo lugar. En estas circunstancias, la medida más lógica es suspender la aceptación de nuevos contratos, hasta poder honrar aquellas entregas postergadas. En este mismo sentido, los depósitos se abarrotan, generando otro trastorno en la logística. Es importante mantener la prudencia y asegurar todos los elementos de la cadena de trabajo, hasta que la naturaleza decida retirarse, y poder reanudar las tareas con normalidad.